domingo, 30 de octubre de 2016

Elizabeth Eidenbenz el ángel de Elne, un corazón de oro en una época de corazones de acero

Las grandes historias de valor no siempre son llevadas a cabo por hombres fornidos y sin miedo a nada cargados de armas, en la historia de la humanidad hay millones de historias de personas valientes que aportando su granito de arena y luchando con todas sus fuerzas consiguen cambiar la vida de muchos y mejorar el concepto de humanidad, dándonos esperanza al resto de nuestra raza.
Este es el caso de Elizabeth Eidenbenz una maestra nacida en la ciudad Suiza de Wila el 12 de junio de 1913.

Suiza, tierra natal de Elizabeth Eidenbenz

Siendo muy joven Elizabeth comenzó a adquirir unos profundos y fuertes ideales pacifistas y sociales mientras impartía clases primero en Suiza y luego en Dinamarca. La época que le tocó vivir en su juventud fue una de las épocas más convulsas de la historia mundial, y nuestra maestra no quiso pasar por ella de puntillas sin hacer algo por los más desvalidos.
Con un fuerte espíritu decidió que tenía que hacer algo más por las personas que en esos momentos estaban sufriendo un infierno, y sobretodo ayudar a los más desprotegidos “los niños”.
Recibió una fugaz formación en primeros auxilios y sin pensarlo dos veces se unió a la Asociación de Ayuda a los Niños de la Guerra, que tenía como labor socorrer a la población civil de la zona Republicana, sobre todo a niños y mujeres en riesgo de malnutrición en la Guerra Civil Española. Llegando a la Península Ibérica, más concretamente a Madrid el 24 de abril de 1937.

Banderas de los bandos contrarios en la Guerra Civil Española

Cuando la República cayó y el dictador Francisco Franco tomó el poder de España. Elizabeth cruzó la frontera de Francia junto a millares de refugiados republicanos, donde la gran mayoría de estos fueron internados por el gobierno francés de la época (los cuales no se comportaron demasiado bien con los exiliados de españoles).
Eidenbenz una vez en el país galo no se dio por vencida, y siguió buscando y recogiendo a mujeres en estado de gracia en los campos de internamiento de las playas de Argelès-sur-Mer, Rivesaltes y Sain-Cyprien. Mujeres que daban a luz en condiciones infrahumanas, al raso en la fría arena, entre una alambrada y el mar. En aras a la brevedad no haré una descripción detallada de las penurias de estas madres, no obstante solo diré que en muchos casos estas se veían obligadas ha ahogar a sus bebés en las aguas del Mar Mediterráneo para dejar de verlos sufrir, tras días de llantos desesperados por falta de alimentos.

Republicanos españoles en campos de internamiento franceses

Elizabeth y sus compañeros de ayuda humanitaria necesitaban imperativamente un lugar donde poder atender a todas esas mujeres de una manera eficaz, ya que el lugar donde se encontraban en el pueblo de Brouilla se estaba quedando pequeño. Después de buscar incansablemente encontraron un pequeño palacete de tres pisos construido en 1900 en la localidad de Elne, donde crearon la “Maternidad de Elne” lugar donde se salvaron cientos de vidas y donde muchos niños vieron la luz gracias a el esfuerzo de Elizabeth y sus compañeros.
La maternidad contaba con 50 camas, distribuidas en diferentes habitaciones con nombres de ciudades españolas como Sevilla, Zaragoza, Barcelona etc. El material y los suministros se conseguían gracias a los canales sanitarios de la Cruz Roja Internacional y a colectas de ayuda humanitaria.

"La Maternidad de Elne" en la actualidad

Durante el tiempo que “La Maternidad” se mantuvo abierta se llevaron acabo de media unos 20 partos mensuales, consiguiendo así salvar a madres y a niños que de otro modo hubiesen sido abocados los más posible a una fría y cruel muerte en los campos de internamiento del sur de Francia.
A partir del comienzo de la II Guerra Mundial, no solo fueron exiliadas republicanas españolas las que allí fueron atendidas sino también mujeres judías de diferentes países de Europa que intentaban escapar de las garras de los nazis.

Elizabeth Eidenbenz con un niño nacido en "La Maternidad"

En 1942 una vez ocupada Francia por las fuerzas nazis La Maternidad de Elne empezó a estar en peligro, la GESTAPO como perros de presa buscaban judíos para poder deportarlos a sus campos de exterminio, lo que conllevó muchas inspecciones en la maternidad y al recibir una y otra vez las negativas de su directora, decidieron cerrarla y destruirla en 1944.
El trabajo de Elizabeth y ese lugar de salvación de muchas personas terminó de forma cruel, pero aún así durantes el tiempo que La Maternidad se mantuvo abierta se consiguieron salvar la vida de unos 600 niños y otras tantas mujeres que de otro modo posiblemente no hubiesen sobrevivido.
Durante muchísimas décadas, la historia de esperanza que se fraguó en Elne gracias a la fuerza de una mujer con un corazón de oro fue olvidada, hasta que su historia de valentía y perseverancia volvió a salir a la luz a final de los años 90 y principios del 2000 gracias a Guy Eckstein uno de los niños judíos nacidos en aquel lugar y al propietario de aquel tiempo de lo que había sido La antigua Maternidad.
A partir de entonces Elizabeth comenzó a ser reconocida a nivel internacional cuando ya contaba más de 80 años. Después de Elne. la vida de nuestra heroína había pasado en su hogar cerca de Viena, donde muy pocas personas sabían lo que había hecho.
Fue entonces cuando comenzó a recibir reconocimientos y condecoraciones a su labor humanitaria como son:

2002, Medalla de los Justos Entre las Naciones, otorgada por el Estado de Israel.
2006, Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, del Gobierno de España.
2006, Premio Cruz de San Jorge, de la Generalidad de Cataluña.
2007, Legión de Honor, concedida por el Gobierno Francés.

Elizabeth terminó sus días el 23 de mayo de 2011 en Zurich a la edad de 97 años en su tierra natal, sabiendo que su dedicación y coraje había conseguido salvar a más de un millar de personas.

Personas como ella que jamás empuñaron un arma salvaron millares de vidas con su ejemplo y valentía y nos hacen pensar que la humanidad aún tiene esperanzas.

El ángel de Elne al final de su vida

*Literatura recomendada: La maternidad de Elna - Assumpta Montella 


miércoles, 12 de octubre de 2016

Diego García de Paredes el Sansón de España

La figura del Sansón de Extremadura navega entre la historia y la leyenda. Lo que es un hecho irrefutable es que fue uno de los guerreros más destacados de la historia de España.
Nacido con el nombre de Diego García de Paredes en Trujillo (Extremadura) en el año 1468, descendiente de las familias hidalgas de los Delgadillo de Valladolid y de los Altamirano.

Imagen de Diego García de Paredes

De su infancia y juventud tenemos pocos datos, aunque si sabemos que aprendió a leer y escribir cosa extraña en la época además del arte del combate y de las armas. Quedó huérfano de padre a corta edad, ya que su progenitor murió en el año 1481 y a partir de entonces quedó al cargo de su madre y hermanos hasta que en 1496 su madre Juana de Torres falleció y fue a reunirse con su marido.
Ese mismo año Diego ya sin cargas familiares, se enroló en la primera de sus aventuras junto a su medio hermano Álvaro de Paredes. Viajaron a Nápoles donde desembarcaron a finales de ese mismo año, pero no pudieron ganarse la vida a costa de sus armas a causa de que desde hacía poco las hostilidades entre Francia y España habían cesado. Sin oficio ni beneficio decidieron viajar a la Ciudad Eterna, donde comenzaron ganándose la vida a base de vencer a enemigos en duelos nocturnos de espada en los suburbios de Roma.

La Ciudad Eterna lugar de andanzas del "Sansón Extremeño"

Este periplo duró poco ya que el Sansón de Extremadura pensaba que este tipo de chances eran un deshonor para un hidalgo español. Aprovechando que cardenal Bernardino de Carvajal, pariente suyo era parte de la curia Romana le pidió ayuda para mejorar su estatus en la ciudad italiana.
El Papa de ese momento Alejandro VI (Borgia), no necesitó demasiadas recomendaciones del cardenal español, ya que un día mientras paseaba por los jardines de alrededor del vaticano vio a Diego en acción. Todo comenzó mientras la soldadesca española al servicio del Pontífice jugaba a lanzar la barra, un divertimento típico de la época. Los guardias italianos de Alejandro VI recelosos de los españoles buscaron brega y desenvainaron sus espadas, Diego García de Paredes sin dudarlo dos veces y con una barra de metal en las manos se deshizo fácilmente de los soldados italianos, destrozándolos uno a uno. El final de la refriega se saldó con cinco italianos muertos, diez malheridos y un gran número de ellos arrastrándose y mordiendo el polvo. El Papa impresionado por las dimensiones, la fuerza y poderío del extremeño no dudó en nombrarlo su guardaespaldas personal. En ese momento comenzaban las no pocas aventuras del Sansón español.

El Papa Borgia Alejandro VI 

Siendo capitán de los Borgia, batalló junto a los españoles del Gran Capitán en diferentes misiones, como la de la toma de Montefiascone, Imola y Forli, donde demostró su gran arrojo y su descomunal fuerza (se dice que arrancó de cuajo las argollas de hierro del portón de la fortaleza de Montefiascone para que así entrara el ejército pontificio).
Después de todos estos hechos su vida en Roma cambió radicalmente como consecuencia de uno de sus tantos y famosos lances de honor, donde mató y decapitó a un tal Cesare el Romano. Este acto creo gran revuelo en la ciudad y De Paredes fue cesado de su puesto y perseguido por el ejército papal. El gran guerrero extremeño consiguió escapar y a partir de entonces y durante los años siguientes puso su espada a disposición de diferentes señores italianos como la familia Colonna y el Duque de Urbino desempeñándose en el oficio de  mercenario.
Las gestas de Diego García de Paredes en Italia son muchas pero su leyenda comenzó bajo los estandartes y banderas de su país de origen “España” y mientras servía bajo el mando del Gran Capitán.

Antigua bandera española

Gestas como la que dio comienzo a su leyenda, acaecida en el asedio de Cefalonia (Grecia), donde hostigado luchó durante horas y horas dando muerte a muchos de sus enemigos otomanos que tan solo consiguieron doblegarle cuando el cansancio, el hambre y la sed comenzaron ha hacer mella en su hercúlea fuerza. Dicha lucha a la altura de los dioses y ante tal muestra de valentía y coraje consiguió que los otomanos respetaran su vida y fuera hecho prisionero y no pasado a cuchillo como muchos de sus compañeros. Esperando pacientemente al último asalto, repuso fuerzas en la prisión de la ciudad griega y cuando las tropas españolas y venecianas entraron en Cefalonia Diego escapó y luchó junto a los suyos despedazando y aniquilando a todo otomano que se encontraba a su paso.
Desde este momento fue conocido como el “Sansón de Extremadura” ya que esas medidas, fuerza y poder solo podían ser comparadas con las de un semidiós o uno de los jueces bíblicos.

El poderoso Sansón

De vuelta en Sicilia, las fuerzas españolas quedaron en un estado de apatía temporal por falta de objetivos. De Paredes con ganas de seguir combatiendo volvió a servir a las fuerzas papales y a Cesar Borgia, olvidando este lo ocurrido en el pasado.
Durante un tiempo ayudó al hijo del Papa a conquistar Rímini, Fosara, y Faenza, conquistas donde ganó nuevos laureles donados por la familia de los Borgia. Una vez acabadas las hostilidades el Sansón de energía inagotable, volvió con los suyos participando en la Segunda Guerra de Nápoles.

Cesar Borgia hijo del Papa Alejandro VI

Durante 1501 y 1504 su fama no hizo más que subir como la espuma mientras mostraba su gran destreza con la espada y gestas insólitas debidas a su gran fuerza.
Una de ellas, posiblemente la más famosa fue la de batallar contra un destacamento del ejército francés compuesto por 2000 hombres sobre un puente que cruzaba el río Garellano, matando sin tregua a todo galo que se encontraba, viendo esto sus compatriotas fueron en su ayuda y la escaramuza se saldo con 500 muertos por parte francesa y el resto del destacamento huyendo despavoridamente.

Mandobles de Diego García de Paredes

Después de Nápoles fue Cruzado, Maestre de Campo, Coronel de la Liga Santa y Coronel con Carlos V donde siguió haciendo historia y haciendo lo que sabía hacer mejor que nadie “combatir”
Las historias de Diego García de Paredes son innumerables, pasando a ser un personaje muy popular en su época llegando sus gestas a las plumas de grandes literatos como Cervantes y Lope de Vega.
En su historia seguramente hay mucho de verdad y mucho de leyenda, pero lo que si que es cierto es que fue un gran guerrero, un hombre pendenciero, con un honor llevado al límite, de envergadura Hercúlea y un duelista sin igual como se demuestra en el encierro del ejército español en Barletta, donde durante sesenta días estuvo batiéndose en duelo contra caballeros franceses sin perder ni un solo combate.

Los grandes literatos, Cervantes y Lope de Vega

Su muerte acaeció en Bolonia en el año 1533 de una manera poco honrosa para un hombre de su calibre, ya que murió cayendo de su caballo mientras jugaba con unos niños a un pasatiempo de lo más pueril.
Sus restos fueron repatriados en 1545 y el Sansón de España y Extremadura fue sepultado en Santa María la Mayor de Trujillo su tierra natal, donde aún hoy día descansa.

Santa maria la Mayor, Trujillo, Extremadura

El linaje de tan gran personaje histórico no se extinguió, y siguió en sus hijos Diego García de Paredes conquistador y fundador de Trujillo en Venezuela y Sancho de Paredes.

Como conclusión, decir que como tantos otros personajes históricos españoles de relieve ha sido bastante olvidado, cuando en realidad tendríamos que recordar sus gestas y su valentía.

Extremadura y su bandera