sábado, 28 de mayo de 2016

Vikingos en el Mediterráneo, Hastein y Bjorn "Brazo de Hierro" Ragnarsson

Sabemos por los antiguos escritos del sur de Europa, que las incursiones vikingas, no solo afectaron al norte de Europa.
Las primeras informaciones de ataques normandos en la península Ibérica, datan del año 844. Según las crónicas, un número indeterminado de naves escandinavas, circundaron las costas españolas, llegando a tierra gallega, posiblemente interesados al observar la torre de Hércules.
Desembarcaron, con afán saqueador y en un corto plazo de tiempo, destruyeron, quemaron y arrasaron las aldeas circundantes a la gran torre situada en tierras gallegas. 

Torre de Hércules en Galícia

La noticia, de que unos hombres extraños, de aspecto fiero, que se entregaban a la destrucción y el pillaje, arribó en seguida a oídos del rey astur Ramiro I ( c.790 Oviedo – 1 de febrero de 850 Oviedo), que envió a sus tropas, las cuales consiguieron detener y vencer a los hombres del norte, obligándoles a volver a sus barcos y escapar de tierras galaicas.

Rey Ramiro I de Asturias
 
Los bárbaros, no se arredraron y en vez de volver a sus tierras, o bases en Francia, decidieron viajar hacia el sur, donde se presentaron en las costas lisboetas con una escuadra de más de 80 naves, de las cuales 53, eran de gran tamaño.
El gobernador de Lisboa Ibn Hazm, conociendo las historias que corrían sobre estos bárbaros del norte, conocidos como al-Urdumâniyyun, o Nordumâni, decidió defender la ciudad con todas sus fuerzas. Después de varios días de combates encarnizados, los musulmanes consiguieron repeler a los asaltantes, que como en la última ocasión decidieron abandonar el combate y seguir su periplo hacia el sur. 

Escuadra de drakkars vikingos

Ibn Hazm, fue presto en sus decisiones, y envió informadores rápidamente al emir de Córdoba Abd Rahman II, poniéndole sobre aviso, de que los enemigos normandos se dirigían hacia sus tierras.
Catorce noches después, los vikingos ya estaban en costas gaditanas, y se disponían a remontar el Guadalquivir con la intención de saquear y destruir todas las ciudades que se encontraran a su paso.
Cuatro, de sus naves se separaron del grueso de la escuadra, con la intención de inspeccionar los territorios que se encontraban a su paso. Uno de los pueblos que sufrió la ira normanda, fue Coria del río, la cual fue destruida y toda su población pasada a cuchillo, con la intención de que no avisasen al resto de núcleos urbanos.

 Sur de España, Coria del río

Tres días después de la matanza de Coria del río, toda la escuadra tomó rumbo a la capital hispalense, conocedores de sus riquezas y grandeza. En Sevilla, la población comenzó a prepararse para la defensa, como pollos descabezados, ya que su gobernador al tener noticias del avance vikingo, desertó huyendo a la población de Carmona.
Los escandinavos, llegaron a la bella ciudad andalusí y atacaron fulgurantemente, desde los arrabales de la ciudad, terminando con la resistencia musulmana rápidamente. Los que pudieron escaparon, los que no, como ancianos, mujeres y niños, fueron asesinados sin miramientos o capturados para ser utilizados como esclavos.
Sevilla, ardió y vivió un infierno durante siete días, hasta que un gran contingente de tropas musulmanas comandadas por Abd Rahman II, consiguieron vencer e infligir una gran y dura derrota a los hombres del norte, los cuales huyeron con los tesoros y esclavos que pudieron salvar hacia sus tierras, con el rabo entre las piernas.
Los andalusíes, aprendieron la lección, y poblaron sus costas de atalayas y defensas, crearon una flota marítima más grande y poderosa, y reforzaron las murallas de la capital hispalense, para no volver a vivir un horror como el que habían vivido a manos de bárbaros venidos de tierras inhóspitas.
Las incursiones vikingas en el Mediterráneo, no acabaron aquí y entre el año 858 y 862, los normandos volvieron a la carga, liderados por dos hijos del semilegendario rey Ragnar Lodbrok, ellos eran Bjorn “Brazo de Hierro” Ragnarsson y Hastein Ragnarsson.

Björn Ragnarsson, interpretado por Alexander Ludwig
 
El recorrido del viaje, de los hijos de Ragnar fue el mismo que la última vez, arribando a Galicia en 858, con la diferencia, de que Ordoño I de Asturias ( n.821 Oviedo – d.866 Oviedo), hijo de Ramiro I, prefirió pagar un tributo a las fuerzas norteñas antes que luchar contra ellas.
Los Ragnarsson, siguieron su travesía hasta Sevilla, la cual intentaron saquear, cosa que no llegó a ocurrir porque en esta vuelta los musulmanes, estaban ya bien preparados. Hastiado Bjorn “Brazo de Hierro” y su hermano Hastein, decidieron viajar más al este, e intentar llegar a su objetivo definitivo “Roma”.
Por el camino, aprovecharon para saquear y destruir diferentes ciudades del norte de África y península Ibérica, como pueden ser Orihuela, a la cual llegaron remontando por el río Segura, y a la capital de Navarra, Pamplona, a la que llegaron subiendo el río Ebro desde la población de Tortosa. En esta ocasión, no solo se conformaron con saquear y destruir todo a su paso, sino que también secuestraron al rey Navarro García I Iñiguez  (c. 810 – c. 882), por el que pidieron un rescate de 70000 monedas de oro, que recibieron una vez dejaron en libertad al asustado rey navarro.

Rey García Iñiguez I de Navarra

El invierno se acercaba, y acamparon en el sur de Francia, más concretamente en la zona de la Camarga. Durante este tiempo de pausa, se dedicaron a comerciar con los esclavos capturados y a preparar su asalto definitivo a Italia.
En su azote del sur de Europa, después del respiro de la Camarga, saquearon y destruyeron Narbona, Nímes, Arlés, hasta llegar a Génova, desde donde bajaron a Pisa, la cual capturaron y utilizaron para preparar su definido asalto a Roma.
Lo que nuestros famosos vikingos no sabían, es que sus mapas no eran del todo correctos, y en vez de llegar a Roma, donde fueron a parar fue a una ciudad llamada Luni, a la que confundieron con la Ciudad Eterna, ya que se encontraba bien amurallada y poseía muchísimas iglesias.
 La ciudad, fue asediada, pero era inexpugnable para los escandinavos, con lo cual Bjorn ideó una treta para poder entrar en la ciudad. Hizo correr la noticia, de que había muerto y antes de perder su vida se había transformado a la fe cristiana, por lo que con sus ultimas palabras, había pedido ser enterrado en terreno santo, dentro de las murallas de la ciudad. A cambio, su ejército abandonaría el asedio y dejarían tranquila a Luni.
Los mandatarios de la urbe, aceptaron el trato, y dejaron entrar a unos cuantos guerreros de confianza de Bjorn para que acompañaran al féretro. Una vez en la iglesia, y cuando el obispo estaba ejerciéndo la liturgia, comenzaron a oirse ruidos dentro de la caja, donde teóricamente estaba el cuerpo sin vida del caudillo vikingo. 
Con un fuerte golpe, se abrio el féretro y salió de el Bjorn, como un demonio que regresaba del Averno, la sangre corrió, la muerte segó las vidas de los religiosos de la ciudad y los normandos consiguieron abrir las puertas para que el grueso del ejército, saqueara la ciudad de Luni.
"Brazo de Hierro" le cortó la cabeza al obispo de la ciudad, y se la llevó como trofeo a sus tierras del norte, pensando que había matado al jefe de la cristiandad, al que llamaban Papa.

Ataúd vikingo

En su regreso, por el mar Mediterráneo, tuvieron que hacer frente a un último obstáculo. En el estrecho de Gibraltar, les esperaba la flota sarracena y se desencadenó el caos, Bjorn, Hastein y los suyos consiguieron escapar, no sin antes perder gran parte de su flota. Se dice que solo 20 barcos regresaron y que con ellos como final de la odisea, saquearon la ciudad de Gijón.
Dicen que Bjorn "Brazo de Hierro", se retiró como un gran y rico señor en sus tierras, y que Hastein más jóven que él, siguió recorriendo los mares, en busca de fama y fortuna.
Como final a este post, podemos decir, que los vikingos fueron grandes guerreros y navegantes, que aterrorizaron a muchísimos pueblos de Europa, tanto del norte como del Sur, pero que a la hora de enfrentarse a civilizaciones más avanzadas como eran los musulmanes y los cristianos de la penínusla Ibérica, muchas veces tenían que claudicar ante su mayor poder y salir huyendo

viernes, 27 de mayo de 2016

Frankenstein y el invierno más largo

Todos sabemos, que aunque la humanidad, hemos creído en ciertos momentos de nuestra existencia, que podemos someter a la madre naturaleza, ella es la que tiene la sartén por el mango en nuestro pequeño planeta. Su poder, y furia, la hemos sufrido en muchas ocasiones durante la historia (tsunamis, huracanes, terremotos, etc).

 Tornado, una fuerza de la naturaleza

En esta ocasión, hablaré de un hecho histórico que dejó el hemisferio norte helado literalmente, dicho hecho es conocido, como el año sin verano, el año de la pobreza, o el invierno sin fin de 1816.
Todo comenzó en mayo de 1816, la teoría de esta anomalía climática, puede achacarse a diferentes factores naturales, el más claro de ellos fue un invierno volcánico ocurrido en 1815, con mucha actividad tectónica en la zona de Indonesia, más concretamente en la zona del volcán de Tambora al este de Java, que según los estudios soltó sobre 1.500.000 toneladas de polvo a la atmósfera. También se dice, que el frío permanente, fue por una disminución extraña en la actividad solar, a la que se le llama “Mínimo de Dalton”.

 Volcán de Tambora, Indonesia

Todo ello conllevó, a un enfriamiento global del planeta, afectando especialmente al norte de Europa.
A causa de ello, muchísimas cosechas fueron dañadas por las heladas, nevó de manera terrible en lugares, en los que nunca había nevado. La luz del sol era mucho más tenue en muchos territorios, los daños materiales en todo el mundo fueron enormes, y en muchos lugares del planeta, se llegó a una gran falta de víveres, sobre todo en Europa, Asia y Norte América .

Cultivos dañados por la escarcha

En el viejo continente, a parte de todos estos problemas, se le sumó la escasez que ya existía desde hacía unos años, y que habían producido las Guerras Napoleónicas.
La falta de comida, las malas temperaturas, la subida de precios de muchísimos productos y la caída, de la ya inestable calidad de vida de la época, provocaron revueltas y rebeliones, especialmente en territorios como son Francia, Suiza y Gran Bretaña.
La mortandad, repuntó y parecía que ese invierno no acabaría jamás, el ánimo global de la población estaba por los suelos.

 Soldados napoleónicos

Aunque se puede decir que el mundo, estaba en tinieblas, la humanidad siempre ha sabido nacer de sus propias cenizas, y durante esta oscura etapa, también se crearon objetos y literatura que hoy día son parte de nuestro día a día, o obras imprescindibles de la cultura mundial.
En este largo invierno, los grupos de amigos se reunían y charlaban sobre lo que ocurría con el tiempo, uno de esos grupos, estaba formado por algunos ilustres personajes como son Percy Shelley, John Polidori, la jóven Mary Wollstonecraft Godwin  (que al cabo del tiempo sería Shelley), Lord Byron y otros genios de la literatura. Ya que la atmósfera acompañaba, crearon relatos asfixiantes, oscuros y tenebrosos, que luego leían en grupo.
Algunos de estos relatos, son conocidos por todos nosotros, con los nombres de Frankenstein, El Vampiro o Oscuridad. 

Frankenstein, de Mary Shelley

En el campo de las tecnologías, Karl Drais inventó la Dresina, una especie de bicicleta que pretendía sustituir al caballo, que en aquel momento era muy difícil de mantener.


 Dresina

Como resumen a este post, se puede decir que el año de la pobreza, fue una época muy dura para la humanidad, pero como tantas otras veces siempre hay algo de luz en la oscuridad.

lunes, 23 de mayo de 2016

El legado de Ragnar Lodbrok, el gran ejército pagano


A finales del siglo IX, los países escandinavos, más en concreto Dinamarca, reunió un enorme ejército con intención de saquear, devastar y conquistar tierras británicas.
Esa máquina de guerra descomunal, del que no tenemos cifras exactas, es el conocido como Ejército Pagano o Ejército Danés, el cual sembró el terror durante decenas de años en los diferentes reinos de Inglaterra.

 Ejércitos vikingos

Se dice, que los precursores de la creación de dichas fuerzas militares, provinieron del ejército que atacó París en el año 845.
Posiblemente, el líder de este  gran ejército, era Halfdan Ragnarsson, junto a sus hermanos Ubbe Ragnarson e Ivar Ragnarsson conocido como “El Deshuesado”, e hijos del semilegendario rey Ragnar Lodbrok y de la reina Aslaug.
Según las Sagas, los vikingos y los hijos de Ragnar a su cabeza, decidieron crear esta gran fuerza de choque como venganza por la muerte de su rey a manos de el rey Aella de Northumbria. El cual, después de capturar a Ragnar en el año 865, acabó con el de manera cruel, arrojándolo a un pozo de serpientes venenosas. 

Travis Fimmel, Ragnar Lodbrok en la serie Vikings

Ragnar Lodbrok, antes de morir, le profetizó al rey Aella con sus ultimas palabras, que sus cachorros lo vengarían y terminarían con el reino de Northumbria. Algo que sucedió de un modo más rápido de lo que pensaba el rey anglosajón.
El termino “Gran Ejército Pagano”, proviene de las crónicas cristianas de tierras británicas, escritas por Simeón de Durham, cronista y monje inglés del siglo XII, según Simeón, formaban parte de esta gran fuerza señores escandinavos de gran poder, a parte de los hijos de Ragnar Lodbrok, como pueden ser Bagseg, Oscytell, Sidrac, Guthrum, Harold y otros muchos.
Según cuenta la historia, a finales del año 865, las fuerzas vikingas, desembarcaron en el reino de Eastanglia, el rey de dicha región, rápidamente se subyugó a los recién llegados y firmó la paz, ofreciéndoles víveres y caballos. Los vikingos, desde este punto de la isla, se lanzaron a la conquista de Northumbria, tomando por las armas la gran ciudad de York, y acabando con el asesino de su rey y padre. 

Ivan Kaye, representa a el rey Aella en la serie vikings

Según cuentan las crónicas anglosajonas, el rey Aella fue ejecutado en el acto, con la terrible tradición vikinga del águila de sangre. Forma de tortura, que consistía, en abrirle a la víctima la columna vertebral, y cortando y abriendo las costillas ensangrentadas, después de lo cual se sacaban los pulmones fuera, dando el aspecto de alas de un águila bañadas en sangre.


 La tortura vikinga conocida como el aguila de sangre

Los paganos, permanecieron en la ciudad de York y alrededores, hasta el año 869, en el que retornaron a Eastanglia y se asentaron en la zona de Thetford. Edmund el rey local, se levantó en armas contra las fuerzas escandinavas en el 871 y lo único que logró, fue la muerte a manos de ellas.
Otro hecho relevante que sucedió ese mismo año, fue que llegó desde Escandinavia, el Gran Ejército de Verano, comandado por Bagsecg, que reforzó al Gran Ejército Pagano para acometer la conquista del reino de Mercia en el año 874.
Desde el año 874 hasta el año 877, los vikingos, comenzaron a colonizar Inglaterra, trayendo poco a poco a gente de sus tierras, ya que las Islas Británicas, eran una zona más templada y con mucho más potencial de cultivo que tierras escandinavas.

Colonos vikingos 

Durante estos años, Halfdan y Guthrum, combatieron contra el reino de Wessex, que regenteaba el rey Alfredo el Grande, y que hasta el momento había vivido las diferentes guerras contra los estados anglosajones desde la lejanía, manteniendo una especie de status quo.
Los ejércitos de Halfdan y de Guthrum, vencieron en numerosas ocasiones a el rey Alfredo, el cual tan solo, recibía una derrota detrás de otra.
Finalmente, los vikingos, se reunieron en el puente de Poole para atacar a Wessex, y dar el golpe de gracia, pero gracias a la diplomacia de del rey Alfredo, el conflicto se resolvió con un danegeld (pago por parte de los anglosajones, para que no atacaran sus tierras).

 Reino de Wessex
Esta tensa paz, se rompió rápidamente, ya que Guthrum ansiaba mucho más poder, y deseaba terminar con los reinos cristianos de Inglaterra de forma completa, y en el año 877, volvió a activar las hostilidades contra Wessex. Después de diversas batallas, y escaramuzas de diversa índole, el rey anglosajón, consiguió revolverse, y vencer al ejército vikingo en la batalla de Ethaldun en el año 878. Guthrum el Viejo y sus hombres, se retiraron tras la batalla y se encerraron en una fortaleza cercana. Dicha fortaleza, fue asediada durante catorce días por los anglosajones, que no dieron tregua a los hombres del norte.
Las hostilidades, terminaron cuando Guthrum, envió emisarios a parlamentar con el rey Alfredo de Wessex. Este en un alarde de piedad cristiana, los perdonó a cambio de recibir rehenes por parte vikinga, y con la condición de que el caudillo vikingo y sus hombres más importantes, tomasen el sacramento del bautizo, y se convirtieran al cristianismo, siendo el caudillo anglosajón su padrino. Lo que le infirió, una especie de superioridad moral y cultural sobre los bárbaros del norte.

 Rey Alfredo el Grande de Wessex
Guthrum y sus vikingos, tras este hecho, y los intentos infructuosos de conquistar Wessex, se desmoralizaron. Dejando de hostigar, y saquear el último reino británico durante años.
El 12 de abril de 879, tras muchos años de expolio, guerras y conquistas en las Islas Británicas, el Gran Ejército Pagano, giro su mirada al continente Europeo. Desembarcando en la desembocadura del Escalda ese mismo año.
Durante más de una década, actuaron de la misma manera al otro lado del Canal de la Mancha, saqueando y conquistando ciudades como Lieja, Malinas, Coblenza, Tréveris, Colonia y Aquisgrán, la que fue antigua capital del emperador Carlomagno.
En este período, la ciudad de París, fue de nuevo amenazada y hostigada, con un contingente según cuenta la historia de más de setecientas naves y más de cuarenta-mil guerreros.
Aunque la ciudad, fue asediada durante once meses y pasó grandes penurias, Eudes de Francia finalmente consiguió repeler a las fuerzas vikingas, que frustradas, retornaron a Inglaterra en el año 892, pensando continuar con su política de saqueos y conquistas en las islas Británicas.

 Eudes de Francia
Lo que los escandinavos no esperaban, es que en esta ocasión Alfredo el Grande, rey de Wessex, estaba mejor preparado y pertrechado.
Los norteños, volvieron a Danelaw y Jorvik, sus tierras conquistadas en Inglaterra, donde poco a poco fueron mezclándose con la población autóctona.
El reino vikingo de York, fue el más duradero, llegando a existir hasta el año 954. 

 Zonas vikingas de Danelaw y Jorvik

Como epílogo, podemos decir que los vikingos asentados en Inglaterra, no fueron derrotados por las armas, si no por la asimilación de una cultura completamente diferente a la suya.

lunes, 16 de mayo de 2016

Amaro Pargo, el corsario más grande de las Españas

Siempre hemos tenido la concepción de que los más grandes corsarios y piratas, salieron de las islas Británicas o de los reinos enemigos a la corona española, hecho que no es para nada cierto desde el punto de vista histórico.
En 2013 se realizó en Tenerife, la exhumación de un cadáver peculiar, por parte de arqueólogos y forenses de la UAM de Madrid, y financiado por la empresa francesa de videojuegos UBISOFT, que buscaban como podía ser su rostro para que formase parte de uno de sus títulos.
Dichos restos mortales son los del que se dice, fue el más grande corsario del Imperio Español, conocido como Amaro Pargo.

Amaro Pargo, Assassins Creed IV: Black Flag de Ubisoft
 
Nacido como Amaro Rodríguez Felipe y Tejera Machado (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife el 3 de mayo de 1678 – Íbidem 14 de octubre de 1747), en plena época dorada de los piratas, era hijo de Juan Rodríguez Felipe y Beatriz Tejera Machado. Pertenecía a una familia acomodado y prolífica, ya que contaba con dos hermanos y cinco hermanas.
Su infancia fue influenciada por el mar y la piratería, la cual tenía una gran influencia en la isla del archipiélago canario, repleto de acantilados, pequeñas calas y lugares donde podían fondear las naves de estos hombres dedicados al pillaje.

 Isla de Tenerife

Amaro ya de joven, era una persona inquieta y con hambre de aventuras. A los catorce años de edad, se enroló como aprendiz de botadero, pasando por varias naves de la corono hispánica, su buen hacer y sus ganas consiguieron que en 1701 fuera nombrado alférez en un buque que hacía la travesía marítima entre el Caribe y Cádiz, de nombre “Ave María” y mejor conocida como “La Chata”.
La gran parte de la travesía corrió sin altibajos, hasta que un día fueron asaltados por un navío pirata. En ese momento de tensión, Amaro mantuvo la cabeza fría, y aconsejó al capitán de “La Chata” que simularan una rendición. Cuando los piratas pensaban que el asalto era cosa hecha, la tripulación del buque español atacaron de una manera desesperada, era matar o morir, y en este caso la moneda cayó del lado de matar. Los españoles salieron victoriosos, y el capitán, como agradecimiento a su argucia le regaló a Amaro su primera nave. En este momento comenzaba la historia y la leyenda del corsario y mercader AMARO “EL PARGO”.

 Antigua pintura de Amaro Pargo

Hay varias versiones para explicar el porque de ese mote. Unos dicen que era por su fisonomía que recordaba a dicho pez, otros que era porque en alta mar era escurridizo, rápido y aparecía y desaparecía en un abrir y cerrar de ojos, y otros simplemente explican que le llamaban de este modo, porque era el apodo familiar. En resumen, suponemos que es un hecho que nunca sabremos realmente.

 Pargo "pagrus pagrus"
El Pargo, comenzó su actividad como comerciante con su primer navío, transportando todo tipo de objetos, e incluso comerciando con esclavos de África, por lo que Felipe V le concedió la patente de corso.
En un corto período de tiempo, se hizo con una flota nada desdeñable, con fragatas como “El Ave Maria”, “Las Animas”, “Nuestra Señora de los Remedios” entre otras, aunque su favorita era el nao “San Marcos” una nave dotada de 24 piezas de artillería y un aspecto imponente, las cuales utilizaba para sus transacciones comerciales desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife con La Habana.

 La antigua Habana
En uno de esos viajes Amaro Pargo, salvó una galera real, que hacía la travesía entre el Caribe y Cádiz, y había sido atacada por corsarios ingleses. Nuestro capitán, no tuvo piedad de los británicos y los pasó a cuchillo sin vacilar. Lo que le proporcionó el título de “Señor de Soga y Cuchillo” (antiguo título jurídico medieval, que permitía castigar hasta con la pena capital) en el año 1725,  entre otras bondades como son, la de pasar a la nobleza como hidalgo de España, y ser honrado como héroe nacional por sus servicios a la corona, todas ellas otorgadas por el rey Felipe V.

 Representación de una batalla naval
 
Poco a poco, su fortuna fue creciendo, al comerciar con productos de sus propias tierras y  también a causa de los saqueos sistemáticos, que perpetraba a las naves de las potencias enemigas, sobretodo a ingleses y neerlandeses robándoles todo el botín que después llevaba a sus tierras.
Sus aventuras, le llevaron a numerosos y épicos combates navales contra ingleses, neerlandeses, e incluso piratas turcos que acechaban las costas canarias, donde salió de todos ellos airoso. Incluso en una ocasión, llegó a enfrentarse al famosísimo Edward Teach mejor conocido como “Barbanegra”, en un combate naval donde intercambiaron andanadas de artillería y que finalmente acabó en tablas.

Barbanegra

En el aspecto personal, su vida también estuvo llena de vaivenes, Amaro Pargo tuvo en una ocasión problemas con la justicia en la ciudad de Cádiz, y fue detenido por la Casa de Contratación de dicha ciudad, al negarse a que revisaran una de sus naves que venía de Veracruz, según él, repleta de Cacao. Una vez más salió indemne, gracias a que el rey Felipe V intercedió por él.
En La Habana tenía a una amante, Josefa María del Valdespino, con la que tuvo un hijo ilegitimo llamado Manuel de la Trinidad Amaro, al que desheredó cuando su amante le negó que el niño viajase a Tenerife a vivir con él. En ese momento cortó relaciones tanto con la madre como con su vástago.
Dice la crónica que pese a ser un corsario, era muy humano y cuando saqueaba, no olvidaba las formas caballerescas.
Su vida, siempre estuvo ligada fuertemente a la iglesia y era un católico de creencias recias, donaba grandes sumas de dinero a obras de caridad, financió la construcción de edificios religiosos y donó grandes sumas de dinero a los pobres de su ciudad natal.
Su confesora y amiga, a la que veneraba como una santa, fue la monja Sor Maria de Jesús, la cual le aconsejaba tanto espiritualmente, como en sus peripecias por alta mar. Pargo, incluso le atribuía muchos de sus éxitos en combate y en experiencias donde su vida había estado en peligro.
Cuando la religiosa falleció en 1731, el corsario costeó un sarcófago a la altura de su amiga íntima, donde hoy día reposan los restos de esta monja con su cadáver incorrupto.

 Sepúlcro de Sor Maria de Jesús

Pargo, murió en su ciudad natal el 14 de octubre de 1747, y fue enterrado en el convento de Santo Domingo de Guzmán en La Laguna, en el sepulcro familiar, bajo una lápida grabada con una calavera guiñando el ojo, y dos tibias cruzadas. El día de su entierro, la ciudad entera salió a verlo pasar por última por sus calles, ya que era una persona muy querida en la isla, sin contar la más adinerada.

 Lápida de Amaro Pargo

Después de su muerte, en su testamento legó 900 fanegas de tierras, sesenta casas, quince heredades de viña, tributos monetarios y de trigo, además de valiosas joyas y gran cantidad de dinero.
La leyenda cuenta, que a parte de esta inmensa fortuna, Pargo poseía un cofre lleno de tesoros, el cual jamás llegó a encontrarse. La leyenda, ha existido durante siglos, en los que la casa del antiguo corsario, fue saqueada por los cazadores de tesoros, siendo infructuosa su búsqueda. Otros dicen, que ese rico tesoro está escondido en la Cueva de San Mateo en Punta del Hidalgo, en Tenerife. Hoy día, como otros tantos legendarios tesoros aún no ha sido localizado.
En conclusión, Amaro Pargo fue un personaje importante en la historia de nuestro país, que ha sido poco a poco olvidado, como otros muchos grandes de esta tierra, que se llama España. Su grandeza actualmente, es comparada a la de Francis Drake, con la única diferencia de que su nombre no suena anglosajón.


jueves, 12 de mayo de 2016

Berserkers, el cuerpo de élite vikingo



Los guerreros más fieros entre los vikingos, eran los denominados BERSKERS, palabra que puede provenir de BERR (desnudo) SERKR (camisa), hay otras teorías más verosímiles, que afirman que proviene de la palabra germana BERR (oso), a causa de que estos guerreros utilizaban en combate pieles de animales, como podían ser las de lobos, osos, etc.

Berserker con piel de oso

La leyenda cuenta, que al vestir con piel de animal podían mudar su aspecto a dicho animal, como si entrasen en el mundo de los espíritus primigenios de la naturaleza para adquirir la fuerza y la fiereza del animal.
Algunos estudiosos del tema, incluso llegan a afirmar que las historias de los berserkers originaron el mito de los hombres lobo.

 Leyenda del hombre lobo
Antes de entrar en combate, otra de sus armas secretas era llegar a una especie de estado de trance y locura, utilizando hongos alucinógenos, en concreto el conocido como AMANITA MUSCARIA o seta matamoscas, muy extendida por el hemisferio norte.
Para poder utilizar la droga psicoactiva de esta amanita, se necesitaba una preparación específica de la cual, para que la gran toxicidad no afectara negativamente a los guerreros.
Los sombreros de las setas se dejaban secar, y se preparaban en alcohol caliente, probablemente en hidromiel, para acelerar el proceso de absorción e intensificar el efecto en el organismo. Para paliar los terribles efectos secundarios del brebaje, se dice que el primer berserker que bebía la pócima, orinaba al rato de ingerirla, para que sus compañeros pudieran beberla y así eliminar los efectos adversos y toxinas, consiguiendo filtrar solo los efectos que se buscaban. El único guerrero afectado de este modo tan solo sería el primer hombre.

 Amanita muscaria, seta matamoscas
De los 20 a los 40 minutos después de tomar la droga, empezaban a sentir los efectos de la furia y el aumento de poder, que sumado a la fuerza y corpulencia de estos guerreros los hacía temibles. Las sensaciones físicas eran contracciones musculares, locura, sudoración y salivación excesiva, llegando a echar espumarajos por la boca.
El último punto de fanatismo de estas particulares fuerzas de elite legendarias, era pensar que habían sido elegidos por Odín para servirlo en Midgar, la tierra de los hombres, y lo único que deseaban era matar a todos los enemigos posibles y morir en combate por su dios si así se terciaba, para poder ascender a los atrios de Walhalla como grandes guerreros.
A la hora de la batalla, eran utilizados como escudo de protección y como el núcleo duro de los ejércitos vikingos, la punta del ataque y los hombres más temidos por todos los ejércitos enemigos, tanto por su fuerza sobrehumana, su sed de sangre y su indiferencia a su propia muerte.
El efecto psicológico que causaban en las tropas contrarias, debía ser terrorífico, viéndolos morder sus escudos, escupir espuma y aullar como lobos salvajes antes de atacar, sin contar con su corpulencia y aspecto.

 Dios de Aasgard Odín
Para muchos historiadores, el momento más glorioso de esta unidad de infantería, ocurrió en el puente de Stamford Bridge.
Los vikingos comandados por el rey noruego Harald Hardrada, conquistaron la ciudad de Cork en Inglaterra. Después de la batalla Hardrada pensó que la corona de Inglaterra caería en sus manos con facilidad, y se sintió confiado, llegando incluso a dividir su ejército.
El rey anglosajón Harold Godwinson, no se amedrentó y aprovechó esa laxitud del ejército nórdico, se presentó rápidamente en los campos cercanos a la ciudad, donde descansaban los hombres del norte y los tomó desprevenidos.
Hardrada desesperado, envió a uno de sus berserkers a la salida del estrecho puente para ganar tiempo, y preparar a sus tropas para el combate.

A causa de que el puente era angosto, el ejército anglosajón como mucho podía enviar a hombres de dos en dos, eso jugó a favor del guerrero vikingo, que antes de ser abatido por una lanza, consiguió acabar con la vida de más de cuarenta hombres del rey Godwinson.
Aunque no consiguió el tiempo necesario, y Harald Hardrada fue destruido junto a su ejército. La gesta de este guerrero de Odín fue pasando de boca en boca por todas las tierras vikingas.
Los berserkers, fueron grandes guerreros, casi invencibles por el método de las armas, pero poco a poco fueron diluyéndose con las nuevas creencias cristianas de los nórdicos, hasta que al final acabaron por extinguirse.
Hoy día nos quedan sus gestas, sus hazañas, las leyendas, e indudablemente las Sagas y la Poesía Escáldica. 

 Batalla de Stamford Bridge

martes, 10 de mayo de 2016

Sancho Alfonsez el príncipe mestizo de las Castillas

Uno de los infantes de las Castillas poco conocido, y que podría haber cambiado el rumbo de la historia española, al menos en su época, fue Sancho Alfonsez (c. 1093 - ¿Batalla de Uclés? 30 de mayo de 1108), único hijo varón de Alfonso VI de León, Castilla y Galicia, conocido como el Bravo (1047- Toledo 1 de julio de 1109).

Representación de Alfonso VI el Bravo

El infante nació de la unión del rey y la princesa musulmana Zaida (bautizada como Isabel).
Su año de nacimiento es controvertido, ya que su madre llegó a la corte castellana de Toledo en el año 1090 huyendo de la población de Almodóvar del Río a causa de la inminente llegada de los Almoravides a dicha región. En su huída llevó consigo parte del tesoro de Córdoba y a los hijos que había engendreado con Fath-al-Mamum (Rey de la taifa de Córdoba).
Posiblemente las relaciones entre el rey cristiano y la princesa musulmana comenzaron pronto, ya que por norma general Alfonso VI habitaba en Toledo, ciudad más cercana a la frontera con los musulmanes, mientras que su mujer legal la reina Constanza de Borgoña (1046-1093), hacía su vida en la ciudad de León, más segura y alejada de la frontera y los conflictos bélicos.
Otro punto de la vida del príncipe que no se conoce a ciencia cierta, es si nació antes o después de la muerte de la reina, acaecida en el año 1093. También se dice que sus padres jamás llegaron a tomar nupcias, mientras que otros historiadores afirman que se casaron en 1100.
Sancho Alfonsez no llegó nunca a regir directamente por si solo ningún territorio castellano, aunque es conocido que su padre en alguna ocasión le encomendó el gobierno de Toledo temporalmente, mientras el se encontraba fuera de la ciudad por algún asunto de estado, lo que quiere decir casi con seguridad que el jóven llegó a los catorce años o más.
La defunción de este infante mestizo en la batalla de Uclés, como tantos otros hechos en su vida esta lleno de claroscuros históricos, ya que se presentan diversas versiones del hecho. Algunos como Rodrigo Jiménez de Rada tiene una versión más juglaresca donde explica que Sancho murió en batalla luchando contra el enemigo, mientras que otros muchos escritores cristianos hablan de que feneció huyendo del combate en un lugar conocido hoy día como Sicuendez, gentilicio que proviene de las palabras siete condes.

Pintura representativa de la batalla de Uclés

Dicho lugar es nombrado de este modo, por la leyenda que explica que en Sicuendez murieron siete nobles castellanos intentando proteger con su vida al jóven príncipe.
No se sabe a ciencia cierta quienes fueron aquellos siete caballeros, pero diferentes estudios explican que sus nombres eran Fernando Díaz, el ayo y Conde de Nájera García Ordóñez, Diego Sánchez, su hermano Lope Sánchez, Martín Flaínez, Gómez Martínez y otro noble sin identificar. 
Probablemente las teorías más acertadas sean las musulmanas, que narran que este personaje de la realeza murió en el castillo de Belinchón (Cuenca), al pretender refugiarse en la fortaleza junto a otros ocho cristianos. A toda esta crónica le da verosimilitud que el cadáver del principe fue reclamado por su padre el rey Alfonso VI, el cuál pagó se dice a un alto precio.
Recuperado el cadáver, se cuenta que fue portado a tierras de León, más concretamente a Sahagún, y fue sepultado en el Monasterio de San Benito.

Monasterio de San Benito de Sahagún

Los restos jamás han sido hayados después de tantos siglos, como consecuencia de las profanaciones, saqueos y asaltos que sufrió el monasterio durante toda su historia.
Como conclusión al post, podemos comentar que si la muerte del infante Sancho Alfonsez no hubiése acaecido a una edad tan temprana, posiblemente las Castillas hubiésen tenido no solo a un principe mestizo si no que también a un rey mestizo y los problemas entre la sucesora de Alfonso VI, Urraca I (León, de junio de 1081 - Saldaña, 8 de marzo de 1126) jamás habría gobernado y los problemas entre ella y su esposo Alfonso I el Batallador rey de Aragón y Pamplona (c.1073 - Poleñino, 7 de septiembre de 1134) no hubiésen sido parte importante de la historia de España.